Concebido por Fabio Perini para su uso personal, el S/Y Gitana fue el primer yate que diseñó para sí mismo después del Felicità. Botado en 1989, representó un experimento íntimo pero radical: un velero concebido en torno a la vida al aire libre, la interacción social y una intuición técnica muy adelantada a su tiempo.
Con 36 metros de eslora total, Gitana encarnaba una visión personal traducida en arquitectura, menos una demostración de estatus que una respuesta precisa a una pregunta que Perini se hacía sobre cómo debía vivirse realmente un yate.
Diseñado para la vida en cubierta
Gitana se diseñó explícitamente para la vida en cubierta. Sus espacios exteriores fueron concebidos para albergar hasta cincuenta invitados en un cóctel o doce sentados a la mesa, sin comprometer la circulación, el equilibrio o la claridad operativa.
En comparación con yates anteriores de tamaño similar, el puente de mando semielevado se amplió deliberadamente, creando una zona de estar adicional y redefiniendo la relación entre navegación y espacio vital. Esta solución supuso una clara evolución respecto a la plataforma de 25 metros, introduciendo una forma más generosa e informal de habitar el yate.
El resultado fue un plano de cubierta que priorizaba la apertura y la convivencia, sin dejar de ser disciplinado en proporción y función.
Treinta años por delante
Una de las características más vanguardistas de Gitana fue la adopción pionera de un sistema de baterías de 24 voltios, introducido más de treinta años antes de que se convirtiera en una práctica habitual en la náutica. Esta elección refleja la comprensión instintiva de Fabio Perini de la gestión de la energía y la autonomía a bordo.
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