A finales de los años 80, una familia griega de navegantes se encontró amarrada en el Caribe junto al S/Y Felicità AM. Observándolo en reposo y en uso, comprendieron inmediatamente lo que Perini Navi estaba introduciendo en los grandes veleros. La decisión fue rápida: embarcaron en el primer vuelo disponible a Viareggio para encargar un yate propio.
Originalmente botado como Xasteria, el S/Y Aquarius fue entregado en 1990. Más que un encargo único, se convirtió en el punto de partida de una nueva generación de yates Perini Navi y en la primera unidad de una serie coherente entregada entre 1990 y 1998.
Un nuevo lenguaje del espacio
Con 46 metros de eslora, Aquarius presenta una arquitectura de cubierta muy evolucionada. Su bañera de popa de manga completa, inusualmente amplia para la época, redefinió la relación entre la navegación y la vida al aire libre. Por encima, un flybridge significativamente más grande amplió el espacio social y operativo del yate.
En la cubierta principal, el puente de mando de media cubierta se convirtió en un elemento definitorio. Situado entre el salón y el comedor, organizaba la circulación y la función con claridad, al tiempo que otorgaba al comedor una vista de 180 grados hacia proa, una cualidad espacial poco común que aportaba luz, horizonte y navegación a la vida diaria a bordo.
Estas decisiones establecieron una disposición que pronto se haría reconocible en la flota Perini Navi.
Innovación bajo la línea de flotación
Aquarius también introdujo un avance técnico decisivo bajo cubierta. La adopción de una quilla elevable, integrada entre los tanques dentro del doble fondo bajo la zona de noche, permitió una ampliación sustancial de los espacios para propietarios e invitados sin comprometer el rendimiento ni la gestión del calado.
Esta solución marcó otra primicia de Perini Navi
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