El guardacabos es una pieza de forma circular o con forma de lágrima que permite proteger las gazas en los cabos o en los cables.
El guardacabos se coloca en la parte interior de las gazas de los cabos o cables, protegiéndolos del desgaste que pueden sufrir por rozamiento y a su vez reforzando la gaza.
Los guardacabos se diferencian en tamaño y material de fabricación. La parte interior del guardacabos está redondeada para minimizar el rozamiento y la parte exterior se adapta al diámetro del cabo o cable.
Los guardacabos se pueden diferenciar en su forma (guardacabos circulares o en forma de lagrima), pero la diferencia se destaca en el material de construcción el cual puede presentar propiedades muy diferentes (plástico, metal, acero dulce...), y por tanto la carga de rotura también.
Para la selección de un guardacabos se ha de tener en cuenta principalmente el tamaño de la gaza y el diámetro del cabo o cable. Además se ha de tener en cuenta el material.
Los guardacabos plásticos aguantan bien la corrosión, pero su carga de rotura es menor que los guardacabos metálicos.